‘Así es, si así fue’ por José Manuel Seda

“Así es, si así fue”

(O LA HISTORIA NO-OFICIAL)

Luis Malibran

             Foto: Luis Malibran

La historia oficial, la que llega a nosotros suele estar contada siempre por los vencedores. Para los que vivimos los estertores de la educación del nacional catolicismo, y que estudiamos con las últimas ediciones de la Enciclopedia Álvarez, subyacen todavía en nuestra memoria histórica, términos como Reconquista, o peor aún, Gloriosa cruzada nacional.

No diré nada de la Gloriosa cruzada nacional, porque aún está reciente en la retina de muchos de los que la sufrieron y aún viven para contarla (otra cosa son los muertos castigados por la pertinaz amnesia histórica de los sucesivos gobiernos “democráticos”). Pero sí diré algo de la famosa “Reconquista” (culminada por sus católicas majestades doña Isabel y don Fernando), o más particularmente, del término en sí mismo. Fue acuñado por distintos reinos cristianos que «reconquistaron» el territorio peninsular, con la excusa de ser herederos directos del antiguo reino visigodo, pero que se constituyeron con posterioridad a la invasión islámica. Argumentos de pertenencia, o de raíces, que son también esgrimidos hoy en día por los distintos nacionalismos como justificación para sus posturas. Aunque cabe preguntarse si, este país que ha sido musulmán durante 8 siglos, y católico cinco, ¿dónde tiene sus raíces? Los romanos estuvieron siete, y sin embargo nos sentimos, o mejor, nos han hecho sentirnos, Católicos Apostólicos y Romanos…

Hubo un tiempo en que el que coexistieron y florecieron las Tres Culturas. Seguramente habría fricciones y no sería tan idílico como otros muchos sostienen, pero qué mejor manera de garantizar la convivencia entre culturas, que deshacerse de las otras dos. Ése fue el gran fruto de la “Reconquista”, ése, y la Inquisición, que hasta el siglo XIX, cuando ahorca a su última víctima, aseguró la hegemonía de la “religión verdadera” y del pensamiento único.

Lo que hoy vivimos, será historia mañana. Y ya sabemos, con sólo ver las portadas de los distintos periódicos, cómo los mismos hechos, se pueden contar de innumerables maneras, según sea el color del cristal con el que se mira la “realidad”.

Pero hoy, como ayer, siempre ha habido cronistas que no se casaban con el poder, y un pueblo que ha sabido reírse de sus penas y de sus gobernantes. Eso contamos y cantamos en “Así es, si así fue”, esa historia no-oficial, ésa que aún hoy en día, sigue oculta en universidades y academias, en aras del “respeto” a nuestro “glorioso” pasado.

Esta obra nos recuerda que, en este país, hay gran afición al cocimiento de habas desde hace demasiados siglos, y aunque, si bien los reyes hoy en día no ejecutan a los disidentes, tienen dinero en Suiza, o yernos, hermanas o cuñados, que se llenan los bolsillos a la sombra de la corona. Que los gobernantes, creen gozar de la impunidad suficiente como para no rendir cuentas a los contribuyentes que, vía presupuestos generales del estado, les procuran gran parte de sus privilegios.

Así nos han ido contando la historia. Pero nosotros gracias a Juan Asperilla y Marcos León, bajo la batuta de Laila Ripoll, contamos la otra, la que no se cuenta, y la aderezamos con algo que no ha faltado ni en las épocas más oscuras: música y poesía.

Aunque quién sabe, a lo mejor ha llegado el momento de que empecemos a escribir nuestra propia historia…

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